Nada bueno viene después de un “tenemos que hablar”, y a pesar de saber lo que viene en tu boca, me temo que ese golpe me sangrara más que nunca. Ya tenés ese sabor de la ausencia, ese calor natural en tus manos. Te parece que me pierdo y me canso de estas luces extrañas, me parece que este abandono se hizo parte de todo, de este universo en chiquito que construimos de noche. Señalo los libros y entre ellos se me aparece tu nombre en los temas, las bancas, los juguetes de antes, juntando oraciones, maldiciones de tarde.
Querés estar seguro, no sé de que, no sé de quien; no son quejas de este amor las que hacen frenar ese tiempo. No es tarde para querer comenzar desde cero. Vos estás sintiendo por fin esta ausencia a tu nombre, ese temor que te hace volverte y que tiene mi nombre es el mismo de siempre. Siempre, nunca y talvez, y que siga el sonido de tus pasos alejándose de todo. Te da miedo perderme, que me aburra sentada, que me canse de amarte, que maldiga mi nombre, que me esconda entre libros, que este amor se me agote o me de por vencida esperando. Que las ganas de escucharte ya no sean constantes. Pierden sabor mis palabras cuando te las digo de frente
Querés estar seguro, no sé de que, no sé de quien; no son quejas de este amor las que hacen frenar ese tiempo. No es tarde para querer comenzar desde cero. Vos estás sintiendo por fin esta ausencia a tu nombre, ese temor que te hace volverte y que tiene mi nombre es el mismo de siempre. Siempre, nunca y talvez, y que siga el sonido de tus pasos alejándose de todo. Te da miedo perderme, que me aburra sentada, que me canse de amarte, que maldiga mi nombre, que me esconda entre libros, que este amor se me agote o me de por vencida esperando. Que las ganas de escucharte ya no sean constantes. Pierden sabor mis palabras cuando te las digo de frente










0 Veces me dijiste que No:
Publicar un comentario en la entrada