Si no escribo en el diario es porque tus palabras se devolvieron de ahí, hay una pared entre tus noches y tardes, entre mis lagrimas y las ganas de que no contestes el teléfono. Si no pongo los diálogos de nosotros es porque no hay más palabras que sacarle a los días, a veces es peor el sabor de tu ausencia cuando soy yo quien termina intentando por última vez que construyas ese puente increíble y acabes con tantas ideas de engaños.
El destino ya sabía que seguía mi última línea, la última letra que termina con tu nombre, esa frase inconclusa que he balbuceado tantas noches en vela. Cuando abra esa puerta no sabré si tendré suficientes fuerzas o lágrimas, o frases para poder describir el dolor de pretexto.
Siempre supiste ese miedo, ante todo la historia se repite y los errores que sortee con el tiempo me ayudaron a tener este hilo conductor de argumentos. No quiero terminar con la palabra perfecta, con el temor de escucharte y saber de que solo necesito una vez; una vez cada tres días, una vez de las tantas que intento buscarte, que te encuentro perdido en las cosas, en ese olor en la almohada cuando lloro de nada, cuando hago rabietas entre cada espejo empañado, solo necesito una vez para calmar este anhelo tan tonto y creer que me querés de verdad, aunque sepa a mentira; me agarro a arañazos con mis excusas de niña, me gusta creer de verdad que a pesar de este tiempo te acordás de mi de repente.
El destino ya sabía que seguía mi última línea, la última letra que termina con tu nombre, esa frase inconclusa que he balbuceado tantas noches en vela. Cuando abra esa puerta no sabré si tendré suficientes fuerzas o lágrimas, o frases para poder describir el dolor de pretexto.
Siempre supiste ese miedo, ante todo la historia se repite y los errores que sortee con el tiempo me ayudaron a tener este hilo conductor de argumentos. No quiero terminar con la palabra perfecta, con el temor de escucharte y saber de que solo necesito una vez; una vez cada tres días, una vez de las tantas que intento buscarte, que te encuentro perdido en las cosas, en ese olor en la almohada cuando lloro de nada, cuando hago rabietas entre cada espejo empañado, solo necesito una vez para calmar este anhelo tan tonto y creer que me querés de verdad, aunque sepa a mentira; me agarro a arañazos con mis excusas de niña, me gusta creer de verdad que a pesar de este tiempo te acordás de mi de repente.










4 Veces me dijiste que No:
si no escribo en el diario es porque tus palabras se devolvieron de ahi.
Con una carta asi, por mi parte, YO me acrodaría de ti. De hecho, me acordaré toda la vida.
Adoro tu blog, adoro tus cartas, adoro llorar cuando es por la emocion que causan tus textos, adoro la sensación de la piel de gallina en mis brazos cuando escribes.
Siento mi sienceridad tan rotunda, un abrazo
siempre te he dicho que me encantan tus escritos.... este encierra tantas cosas, muchas palabras que me llenan de inspiracion y otras reflejan sentimientos ocultos...
Publicar un comentario en la entrada