Eso de esperar y voltear para que la aguja camine me desborona en cachitos, yo pensaba cada paso para darle tiempo al reloj que corriera, y leía a Donoso y miraba a la gente que pasa confundiendo y armándome de lagrimas por dentro; pero aguanté hasta tarde con esas nubes encima y queriendo que lloviera para que fuera el colmo de todo.
Pero igual todo lo que pasaba cerca me hacia heridas en la piel, me sentía de papel de cebolla, así transparente.
Cargar ese nudo en la garganta cruzando la calle, esas nubes de lluvia que amenazaban mi cuerpo, el semáforo en rojo y mis ganas de rabiar a mi nombre ilusorio.
Y luego aguantar el recorrido del autobús por los lados y aguantar las miradas de gente que no tienen idea de nada, y desear que te pase algo encima, y caminar tantas cuadras, y sentir que cada paso te hunde; no saber que pensar de todo lo que sigue, que responder, que creer, cada paso que daba era condena de semanas, aguantar esas lagrimas que salían en las esquinas y me sabian a sangre. No hay calma porque no se que inventar para tragarme la sal de mis manos
Esperar es el engaño de todos los días que quiero ver una sombra parecida a la tuya.
Nada tiene sentido cuando trato de no escribirte de nuevo. Y yo que juraba que el amor era cosa de felices y sanos.
Pero igual todo lo que pasaba cerca me hacia heridas en la piel, me sentía de papel de cebolla, así transparente.
Cargar ese nudo en la garganta cruzando la calle, esas nubes de lluvia que amenazaban mi cuerpo, el semáforo en rojo y mis ganas de rabiar a mi nombre ilusorio.
Y luego aguantar el recorrido del autobús por los lados y aguantar las miradas de gente que no tienen idea de nada, y desear que te pase algo encima, y caminar tantas cuadras, y sentir que cada paso te hunde; no saber que pensar de todo lo que sigue, que responder, que creer, cada paso que daba era condena de semanas, aguantar esas lagrimas que salían en las esquinas y me sabian a sangre. No hay calma porque no se que inventar para tragarme la sal de mis manos
Esperar es el engaño de todos los días que quiero ver una sombra parecida a la tuya.
Nada tiene sentido cuando trato de no escribirte de nuevo. Y yo que juraba que el amor era cosa de felices y sanos.










1 Veces me dijiste que No:
yo tambien lo creí un día.
sencillamente lo senti muy adentro. x3
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