Un rompecabezas que armas martillando las piezas, si caben es bueno y si no, no te importa, aprendiste a buscar los caminos más cortos, a pretender escuchar con la oreja en el suelo, encajando y moviendo las piezas del cielo.
Jugas al infortunio de reír con la cara al pasado, uniendo lo bueno y lo malo del tiempo.
La banca roja donde esperé, con el sol en la cara, a que las palabras dieran la vuelta, es solo un recuerdo con los ojos atados.
Las hojas del calendario me golpearon en la cara, contas con los dedos los días que pasan sin saber sus noticias. Esperas tu nueva entrega comiendo tus ansias, jugas a escribirte en tercera persona.
El pasado me cuelga como polvo en los libros, como brisa tardía, como aliento añejado.
Dejar todo atrás no es tan fácil, sabelo.
Mandas en tu rayuela, esquivando las líneas, haciendo y tirando de la cuerda del tiempo, vos sabes que no hubo mas pasado que ahora y sabes que teñimos la historia sin tocarnos las manos.
Una mirada bastó para abrirme las puertas del infierno creado por diferencias inquietas.
No hubo historia más triste que el silencio y la duda, ni palabra más sabia que la sonrisa perdida.
Nunca supe ordenar nuestras piezas faltantes, no podes esquivar el pasado que llama en la noche y nos ronda en las persianas cerradas.
Hoy leí entre tus líneas y no vi ni mis ojos ni mis manos vendadas.
Uno ve lo que quiere si se ama cegado, vas brincando escenas y cerrando mis puertas. No querías vencer lo que los otros pudieron.
Nunca conocí el final de los libretos, tuve miedo de impregnarlos de mi, de mi miedo de que habla sin medir sus palabras.
Vos sabes que no hubo más pasado que ahora, y si ahora es pasado del mañana que viene… no salís de tu asombro, y me cala por dentro, y me quemo en la única vez que te vi a los ojos.
Una mirada convertida en palabras.
Un amor nada más.
Hubo lluvia que cae, hubo tiempo impregnado de ahora, no hubo más miedo que antes, se agotaron los soles y tu sur, y tu norte, y tus manos abiertas y mi conciencia tranquila, y los sueños estáticos.
No soltaste a tiempo la cuerda del tiempo. Un universo encantado que no gira en redondo, un hechizo que no hubo, pero que fue en nuestra mente.
Un contacto que hubo, un amor que no fue.










