domingo 29 de julio de 2007

Se hace Tarde

Los pajaros tijeras también se perderán,

cerraré los ojos para que no se vayan,

para que sigan podando el chilamate

y me caigan hojitas de nubes rojas en los ojos.

domingo 22 de julio de 2007

No pasa de Domingo


Igual que ayer, que antier, que el jueves 19 de Julio, que el miércoles, que el martes, que el lunes y que todos los putos días de la semana pasada… y la pasada… y la pasada… si, es igual que todos los días, será que no paso de día?

Es uno mas de esos días en que ando de arriba para abajo haciendo lo que debo de hacer, ensayando, estudiando, leyendo, limpiando, ordenando, desordenando y volviendo a ordenar, sin fijarme siquiera en mi alrededor, ósea que no he podido escribir una sola línea, creo que me estoy volviendo como las demás personas, yo sabia de antemano que algún día iba a dejar de escribir, que se iba a ir igual que como vino. De tanto hacer lo mismo se empieza a sentir eso que me han dicho mis padres que se siente y que les gusta llamar “desidia”, da sueño, quita el hambre, da mal humor y hace que nos salgamos de quicio, pensar, en que tengo que venir a la pc a investigar o buscar cualquier chochada me hace fruncir el ceño, me amarga la vida que no toque las teclas exactas del piano, y me amarga más no poder dormirme eternamente, me amarga el cole, me amarga tanto cable que me ponen en el hospital, creo, que mientras mas rápido pase el año mejor me voy a ir sintiendo. Uno de los pocos días en que todavía soy yo, ósea que aun no he perdido toda mi locura, fue ayer, la calle que va para el lago, olía a pan, y la lluvia que había quedado prendida en el ambiente, hacia mas volátil el olor, bonita imagen para que se me quede adentro… hogazas y charcos en la acera de mi casa, esperando a alguien que todavía no se quien es, y no se si algún día vendrá… a tiempo, antes de que mi locura se escabulla en el ultimo paleton de la falda medio desteñida.

lunes 16 de julio de 2007

Conocido

Saber el plan perfecto para que se solucionen los problemas, saber lo que se tiene que hacer, las consecuencias, estar un paso adelante y nunca hacer lo que se debe, es la historia que nos gira y nos sonríe.

Creer que no se tiene fuerzas para hacer lo correcto e inventar pretextos es una parte de la rutina de nuestra vida. Siempre cenamos después que viene la luz.

Si me duermo en parpadeos y persigo los ratones, coleccionando los errores de los días que pasaron armando y desarmando mis ideas sobre la mesa, vos sabes que mañana me reprochare todo el día, y ya estas preparado con tu sonrisa de siempre y sabré que las palabras ya no saltan de mis ojos.

Sabré que no hay nada, que a veces esta bien que me falte el espíritu y que la fe en mis muros se desgasta conmigo.
Seré una moneda que no tiene la suerte de caer en su cara. Una espiga que se desmaya entre las otras, un instrumento sin clavijas, un vals sin más que el sonido de mis pasos, una letra repudiada entre la C y la D. olvidada. Un enigma de mi propio ser que no goza de interesados que la nombren, una opción de no saber lo que contiene la cajita, soy mis manos de Pandora, el abrazo de la Venus, el pecado de pensarte en brazos de terceros, soy mientras respire, y soy el no pensarte hasta ahora, y tener estos finales que eran tuyos y son tan mios, hasta ahora.

miércoles 11 de julio de 2007

La casa del Fondo II


La ventana transparente estaba abierta, y se podía ver la cortina amarilla atada con un pequeño cordón negro. Carolina de vez en cuando se pasaba por la ventana como poniéndole una hipnótica atención a las gotitas que se estrellaban en el vidrio, un radio repara que son las 3:35pm; como siempre, me siento en el jardín a leer mis notas, de repente Carolina abre la puerta de su casa y sale con su canasto de mimbre amarillento con ropa sucia. Me mira, me voltea la cara y camina con cierta repugnancia, se juego hoy se dificulta un poco, mi presencia le incomoda y se cerciora por el rabillo del ojo si le pongo atención o no. Cuelga dos de sus prendas de lavado y se sienta en la mecedora debajo del palo de mango, realmente ella se siente como la victima, hoy, Carolina no puede creer que su diversión se haya interrumpido por un fisgón, igual que ella.

sábado 7 de julio de 2007

"La casa del Fondo"




Era una tarde de lluvia igual que las otras, desde la ventana junto a la puerta, Carolina vivía su vida de recortes de periódico viejo que siempre ha vivido. Ella es más o menos igual a las otras mujeres, aun a sus cuarenta años vivía con su anciana madre, y a pesar de sus acciones infantiles Carolina había formado una familia, su única hija, la que había podido salir sin una gota de la desidia de su madre. Todos los días a partir de su despertar a su descansar, Carolina repetía la misma rutina cansada, triste y asquerosa religiosamente. Vivía en su casa mal aprovechada y gastada, situada en el patio trasero de unos familiares lejanos, una casita de tablas mohosas y cortinas amarillas. Carolina se divertía por las tardes merodeando por entre las cortinitas las actividades de sus familiares que vivían del otro lado del patio, nunca le cayeron muy bien, y en su retorcida mente, espiar es la mejor manera de sacar todo lo asqueroso que se lleva dentro.

Estaba enterada de quien llegaba a la casa, la visita, el primo, el novio, la abuela, el fontanero; y en su casa siempre revoloteaban los chismes entre las ventanitas de vidrios traslucidos y verdes.

Carolina es un martirio, viendo sin un poquito de vergüenza la vida de enfrente, entreteniéndose a si misma y llevando las habladurías a las vecinas de la vecindad que queda cruzando la calle. Ella es inoportuna y entre su lavandero y los jardines se escapa por entre los portones a revolotear.

Siempre la he considerado una mujer exageradamente religiosa, va a misa todos los jueves, viernes y domingos, hace vigilias y de vez en cuando pelea y araña a quien se ponga en medio de su escalinata social e invisible para las personas normales, si es que las hay. Es como una enfermedad entre esas cuatro paredes de madera. Ella es más o menos como todas las demás mujeres, tanteando y guerreando con su locura y la locura de quien tiene la mala suerte de cruzarse con ella, todo y sin cruzar el pequeño pedazo de patio entre las dos casas.

Son cosas que es escriben para uno mismo


Estas condenada a contar los suspiros, a tantear sobre los vidrios tus dedos que tiemblan, a huir de sus ojos que buscan los tuyos, a pensar y ordenar escenas que fueron.

La tarde pesada te golpea la cara, el calendario me ríe mostrando sus hojas de pálidos tonos, te mira y sonríe finales inciertos.

-yo se que tengo cosas prohibidas.

Nunca llegaste al final de la pagina, monologaste eternamente entre los porque y los cuando. Reprochas la hora en que te volviste la victima.

El espera que vos intentes seducirle, que bajes tu mirada y escapes entre petalos secos y palabras erradas; el aire estancado, que deja las cortinas, de aliento pasado te ahogan en tu intento de ocultar tus mentiras.

¿Pretende de nuevo comenzar su estrategia?

Realmente nunca pudiste borrarlo, ni dejar de escribirle palabras secretas entre almohada y almohada.

Nunca pudiste voltear tu mirada de la puerta cerrada, ni dejar de atar cabos de tiempos que se repiten así mismos en un gesto que embriaga los segundos restantes. Que hubo necesidad de tantear el abismo? De amar y ponerle nombre a las cosas? De saber si me duele mas ahora? Creer que hoy es domingo, igual que ayer, y los otros días iguales.

Hubo escuchar el silencio entre palabras, si es que se puede, hubo estar y creer, y nacer, y no hablar de nuestro amar y volvernos las espaldas caminando sin rumbo.

domingo 1 de julio de 2007

Nosotros


Yo se que prometí escribirte de amores, y buscar entre mi polvo el roce de tus manos, como si de pronto se rompieran como hojas secas, las mías en las tuyas.

No hay impulsos que pudieran moverme en ese instante, fueron segundos, lo se. Hubo que fue imperceptible. Un movimiento en tirón, que fue centímetros en nuestras manos, lo se, fue minúsculo, pero gigante, hubo estático y nervio, hubo, de eso estoy segura.

Pero es que el tiempo burla y me traslada al circulo antiguo donde más de una vez nos tropezamos sonrojados, y sorprendidos, sin saber que nos concedía el destino, tuvo que ser así, talvez para estar donde estamos, tuvo que ser de esa manera, estoy segura.

Un susurro que quiere salir escalando entre gargantas:
- y nos vamos?
- Vamonos…


Y que importa si es corto el camino de vuelta, y en tres pasos llegamos, una cuadra de por medio, y mis pasos se regresan con la grama mojada. Rayitas y piezas que no encajan, y el silencio de no saber cuado decir que se quiere, ni pedir disculpas por el absurdo silencio, o el miedo que devora las palabras de ambos.

- Ya es tarde… te marchas?
- platicamos en otra.


Y en otra pendiente y que nunca se consuma, porque quedo en lo prohibido. Demasiado tarde. Estoy segura de que mirare atrás y me arrepentiré de lo mismo, del silencio sin sentido de esa tarde, de lo que pudo ser, que hubo, y no fui, ni fue, ni fuimos.

No hubo un “nosotros”.
Porque pasó y no lo vimos pasar. Porque pasó y estábamos viendo para nuestros adentros. Talvez no fue amor, sino que fue reflejo de nosotros mismos. Vos querías que yo te escribiera de amores, porque nunca has leído nada que evoque suspiros, te conmueve, lo puedo leer en tus ojos aun si no lo estoy viendo, aunque solo una vez me refleje en su brillo.

No me importa, lo sabes, y así caprichosa me seguís queriendo, y cuento la historia y la cambio si quiero, y nadie en este mundo te escribió con este amor, porque es mío, y algún día, antes, fue tuyo, nunca antes mío, sabelo, impreso de ayer, de tristeza, persona ajena a mi, lo se, lejano por siempre, estoy segura.