miércoles 27 de febrero de 2008

En el 6to aniversario...


A todos los que tuvimos el placer de conocerlo...a todos los que lo extrañamos...

Recuerdo que lo primero que pensé... no fue que nos habia dejado, ni que estaba descansando...ni me pregunte porque habia muerto... mucho menos que Dios se lo habia llevado, como nos dicen a todos los niños cuando alguien fallece...


lo primero que pensé... fue... que nunca mas lo iba a volver a ver, ni a escuchar...(rompí en llanto desesperadamente por primera vez) Creo que eso es lo q más me hace falta, oirlo...su voz...:")saber que esta ahi......


Julio César Moya Castillo...27 de febrero de 2002...

yo tan sólo tenia 12 años...desde ahí me volvi fantasma sin lagrimas ...

se me las llevo todas


miércoles 20 de febrero de 2008

Más de Tragedia que de Amor


Se me vino el cielo encima y yo sin paraguas, y yo sin saber si moverme empeoraría las cosas, si un sin fin de recuerdos ayudaría a calmarme las ansias, empapada de silencio; vendería mi alma mil veces por verte. Por verte respirar otra vez y que todo este bien. Que todo este bien. ¿sabés? Ésta es una de las muchas veces en que me da ese alzheimer momentáneo con tu nombre, y te reís porque sabes como odio mis lagunas, una silla en una fila, un montón de caramelos en las manos. Volver a casa. Caminar sobre lo mismo, la rutina de lo simple y escucharte respirar. Y aunque sepas que nada va bien inventas las condiciones, por mí y por todos. Tantas ganas de correr, de dejar que se me salga todo, las ansias, las ganas de sacarme el corazón del pecho y correr a llorar, este humor que me esconde de la verdad, y tu risa que me sigue a todos lados. Es que no me esperaba nada de esto. Es que quiero volver a tu casa, a nuestra calle y a lo mismo. Es que no sé que me sigue si no te encuentro mañana. Es que no se vivir sin vos.

viernes 15 de febrero de 2008

Y tiempo otra vez




Era un dolor extraño, venia desde abajo y terminaba en la garganta, como algo que empuja, un sabor a cigarrillos y mi estúpida manía de terminar el día atando cabos. Un ataque de pánico y llorar hasta que se acaben las lagrimas acumuladas, el remedio perfecto en las situaciones de ahora. No hay excusa que valga, me deje llevar por las dudas, por mis temores perdidos, por el engaño que te sepo en la boca cuando te beso. Cada vez. Es que no entiendo por qué este miedo, por qué esa dicha instantánea se me escapa en segundos. Para vos no hay tiempo que valga y para mí los días se me vuelven semanas, y años, y tiempo. Otra vez. Y tiempo otra vez. Me sentí tan tonta, tan necesitada de cuerda, como mirando el espacio vacío que dejaste de pronto, sin comprender que te fuiste. Otra vez. Este dolor que me empuja y lo guardo en mis entrañas por temor a llamarte. Era caminar y saber de que no aparecerías de la nada, que no había señal que valiera la pena, caminar sin rumbo otra vez y esperar. Esperar. Esperar hasta que me harte de amarte, hasta que los días se me conviertan en tiempo y ya no me importen mis ideas de engaños, aunque sean certeras; y botar mil convicciones a la basura por vos. Porque no soportaría la idea de alejarte. No de nuevo. No otra vez. Y al final yo me trago las mentiras entre cigarros y suspiros, mirando esa nada que dejaste, esa tercera persona que se mete entre las sombras, esta partida que me deja sin aliento. Otra vez.

sábado 9 de febrero de 2008

Avalancha


Una avalancha sin prisa, sin freno; de mariposas de pronto. De caramelos y besos. Palabras sueltas sin sentido alguno, más que recordarte. Evadiendo tus manos, con cuidado al tocarte. Este olor en mi cuerpo, el escalofrió perpetuo. Perfecto. El temor de no verte. Se me cayeron los aretes. Se me perdió la conciencia. Y abrí los ojos de pronto, y te vi con los ojos cerrados. Es este temblor de mi cuerpo, que no dice nada pero te extraña de pronto y te abraza. Estas palabras que se agolpan en suspiros ahogados, que cuesta que salgan, el caramelo perfecto, este sabor peculiar, este perfume en el aire, no hay espacio en nosotros.

-nunca nada de esto…
-entonces te estoy despertando.


Sin querer vos lo hiciste. No sé si lo planeaste desde antes, me robaste el aliento de golpe, sin prisa, sin freno; un abrazo irreprensible, inmutable. El suspiro atrapado en tu boca. Manos-mariposas y frío. Frío, mariposas y tus manos. Mariposas y tus manos con frío. Esa cadena perpetúa sin un orden correcto, sin un orden estable dictado.

-me falta el aire.

De pronto. La seguridad de saberme tuya y eterna. El momento adecuado para decir las cosas, para detener todo en automático, para mirar a los ojos, para juntar todo en piezas pequeñas. Una lluvia de impresiones, una esquina secreta con vos, con tu voz y con nada. No hace falta nada.

-entonces te estoy despertando.

domingo 3 de febrero de 2008

A Final de cuentas.


Fue el destino. Vos sabes todo de esto. Tres años no bastan, yo necesito estar todo lo que queda de viento a tu lado. Y que los pasos se regresen cuando el tiempo se acabe. Me miras a los ojos y ves despacito como pierden sentido mis palabras…
Como pierde sentido mi miedo, ya todos lo saben y me sigo engañando…
Ya todos saben el secreto y yo sigo esperando.
Hablo de esperar a ser valiente y decirlo. Y soltarlo. Y ver como se me caen las paredes y darme cuenta que no hacen falta, que es lo que siempre he buscado. Te ofrezco todo de mi. Y punto.

sábado 2 de febrero de 2008

No tengo idea]



si si!!...de un día a otro, de un despertar a otro, de almohada en almohada, de libro en libro, de mano en mano... se van tres años y ya... los viejos mueren, las lágrimas salen y la gente se va o se viene; y si me dejo correr esa aguja gigante me da en la cabeza y se me va el tiempo entre el índice y el pulgar, tres años de nada... y de todo.

viernes 1 de febrero de 2008

No estás.


Te extraño en el momento de irme, cuando al final de los pasillos no están tus baldosas, ni tu voz, ni tus besos a las doce de la noche.

Te extraño aquí, cuando cierro mis libros y no estas. Cuando no son solamente tus pecas, ni las mías.

Ausente. Y los papeles amarillos me gritan, me invitan a buscarme los números, una placa y mi podrido orgullo de nuevo, una voz mecánica. Duele tanto extrañarte.

- No te imaginas cuanto.

Solo en sueños. Ojala no solo fueran tus ojos (y es que a veces solo es eso el recuerdo) sino esta telaraña inconclusa de amarte de golpe, hasta que duela, todo lo que hicimos en tres días.

Me haces falta y lo saben, y lo sabes, siempre lo supiste. Me haces falta en el momento de irme. Como el peor veneno. Como un sincope eterno. Como tu voz sin acento, como yo sin amarte. Esta ficción infinita de tenerte soñando, y te vas, te vas caminando de nuevo entre promesas y gritos. Una promesa cumplida y tres faltas, y decir que nos queremos con mil argumentos que no hacen más que rectificar nuestro punto. Ni una palabra más.