
Esta canción que no conocía y me dice tanto de vos en la ausencia: Un nervio en los dedos y no saber que decir, yo sé que estas nervioso por esto; lo sé cuando ríes y no me ves a los ojos. Lo sé, simplemente lo sé.
-De aquí a veinte años.
No es fácil estar con esta cantaleta de imaginarme sin vos, abriéndome entre líneas Cortazar y ciruelas con pasas. Entre tus besos nerviosos y mi risa-costumbre. Ya me sabía verte de pronto, es como magia tenerte, así como cuando menos lo espero, puf! De un solo y me llevas a la arena, a la brisa marina y este cielo de lejos. Y mirar para arriba y que sólo salgan medias palabras cortadas con roces de manos, de miradas que huyen. En tu imperfección que es perfecta.
-Me duelen los ojos… (Una caricia de pronto)
-Estoy tan estresado…
-Estoy esperando el momento…
-Ya sabes la respuesta…
Y la sé de memoria. Te hablo de cambiar la manera, de un juego inventado con tu nariz y la mía convertida en un cubito de hielo. Te hablo de cómo se me sale el corazón y te salta a las manos, de cómo se me escurre el tiempo cuando te hablo, de cómo me llora y te extraño. Te hablo de nada y de mí.
-Cuál es el siguiente paso?
Amarnos con todo. Estar listos para nada, medir las puntas de los pasos y jugar a olvidar los espacios espantosos entre nosotros, reír con los ojos e inventar un remedio que me alivie un poco más. Este olorcito a cigarrillo descubierto, este perfume en los papeles y en tus manos. Zapatitos cafés y un cielo estrellado. Sentáte y habláme. Convencéme de decirte que te amo, con una sonrisa y tu silencio, y el mío. Que me importa. Y los comentarios de todos a la basura del día.
-Qué te que?.
Que te necesito, que duele. Y que me importa