miércoles 31 de diciembre de 2008

Feliz cumple BLOG

Unos años ... pero crece... y cada dia me duele menos la herida... y escribo menos, porque parece que la herida era la que escribia...


abrazos y besos a los que se quedaron leyendome...

martes 23 de diciembre de 2008

Dolor


No quiero prohibir las palabras, pero la manera en que suenan me recuerda a tu nombre, me recuerda a ese beso, a esa tarde perdida en nosotros. La manera de ver esas cosas, las sombras me duelen, El tiempo me duele, y me voy a atacar en llanto si dan la una de la mañana y no tengo señales de vos en dos meses, en tantas horas, en tantos días que se acumulan en mis manos moreteadas. No pensé depender de la manera de decir que te quiero. Entre paredes y libros. Odio diciembre y no creo poder superar esta pena. Los meses me pasan encima y quiero ponerle un alto al dolor en el pecho, un alto a la saliva cortada, un alto a la lagrima que sale y me hiere el espejo, el orgullo, el amor destructivo y trucado de años, el amor que envenena mi cama, el amargor del café que me quita el sueño y me salva de imaginarte de nuevo.

martes 9 de diciembre de 2008

Posibilidades


Eso de esperar y voltear para que la aguja camine me desborona en cachitos, yo pensaba cada paso para darle tiempo al reloj que corriera, y leía a Donoso y miraba a la gente que pasa confundiendo y armándome de lagrimas por dentro; pero aguanté hasta tarde con esas nubes encima y queriendo que lloviera para que fuera el colmo de todo.
Pero igual todo lo que pasaba cerca me hacia heridas en la piel, me sentía de papel de cebolla, así transparente.
Cargar ese nudo en la garganta cruzando la calle, esas nubes de lluvia que amenazaban mi cuerpo, el semáforo en rojo y mis ganas de rabiar a mi nombre ilusorio.
Y luego aguantar el recorrido del autobús por los lados y aguantar las miradas de gente que no tienen idea de nada, y desear que te pase algo encima, y caminar tantas cuadras, y sentir que cada paso te hunde; no saber que pensar de todo lo que sigue, que responder, que creer, cada paso que daba era condena de semanas, aguantar esas lagrimas que salían en las esquinas y me sabian a sangre. No hay calma porque no se que inventar para tragarme la sal de mis manos

Esperar es el engaño de todos los días que quiero ver una sombra parecida a la tuya.
Nada tiene sentido cuando trato de no escribirte de nuevo. Y yo que juraba que el amor era cosa de felices y sanos.