domingo 29 de marzo de 2009

Necesidad


Desconozco porqué es que te llamo, es igual a terminar en mis lagrimas. Tengo esa necesidad en la piel, de marcar, de ponerme el veneno en la boca; necesidad de escucharte y saber de que estoy en tu mundo, es ese que vos crees que es ideal para mi, en ese que no calzo y me siento perdida comiendo mis ansias, mis ganas de verte, mis celos de odiarte.

-dependo de vos, y no te tengo, ni siquiera tu voz.

Llanto autoimpuesto, una manera de comenzar mal la semana por esa necesidad de escucharte de nuevo decir que es que aun sentís eso de amarme, que aun me podes engañar de esa manera. Me gusta creer que tenés esas ganas de dejar el mundo atrás y contradecir estos hechos.

Necesito escucharte o leerte para poder seguir aliviándome la herida de años, para seguir adelante conmigo misma, escuchar tu acento despreocupado, ese punto común en la realidad de mis penas.

Pero es que sos tan distinto a esas noches de palabras, de construir fantasías de verte, de morderme la lengua cada vez que me jurás y me fallas de la misma manera.

Cuesta creer. Y me siento malvada al decirlo y pensar que tus excusas no son mas que eso. Que todo es mentira. Yo te llamo por tu nombre y te pregunto si en verdad vas a intentar recordarme, ahora, recién que te llame para que no te olvides que te extraño.